Villa Sol y Nieve – Añón de Moncayo, Zaragoza

Hola de nuevo amigos perrunos, ¡¡¡os traemos de nuevo una donde se admiten cuatro perros de raza grande!!!! En Escapadas Perrunas estamos dispuestos a tirar por la bordar el mito de que es imposible viajar con tanto perro. Este viaje lo hicimos con los galgos Wanda y Lambert (Lamberto para los amigos), compañeros insuperables de Kiwi y Napalm. Además en esta ocasión, fuimos al desconocido Parque Natural del Moncayo, un lugar muy virgen, muy cuidado y muy poco transitado.

Especial procesionaria

En este viaje tuvimos que prestar especial atención al tema de la oruga procesionaria, ya que la primavera del 2019 ha sido especialmente aterradora en este sentido: el poco frío y las temperaturas elevadas para la época hicieron que hubiera una gran proliferación de orugas. Por parte de Escapadas Perrunas, tomamos algunas precauciones (si, podéis llamarnos paranoicos), ya que el parte Natural del Moncayo es una zona de mucho pino. Queremos relataros nuestro proceder, para compartir nuestra experiencia en este sentido y ayudaros a planificaros en vuestros viajes (que es el objetivo de esta página), ya que cuando uno viaja con perros, tiene una responsabilidad con ellos, y parte de esa responsabilidad se traduce en la precaución y en la preparación ante cualquier incidente. Bueno, sin más dilación allá vamos:

  • En primer lugar, miramos en Google Maps las zona del Moncayo (parece algo muy obvio, pero es nuestro primer paso), y allí descubrimos que había varias zonas de bosque: unas con pinos, otras de robles y otras con hayedo (y en su mayoría se funden ambas). Como sabéis, la procesionaria se reproduce en las coníferas (no solo pinos, también abetos), pero no en los árboles de hoja caduca.
  • Vale, había zonas de pinos y zonas de hayedo, parece evidente que teníamos que evitar la zona de pinos, pero en nuestra experiencia pateando bosques sabemos que la naturaleza no marca los límites tan bien como Google Maps, por lo que en la zona de hayedo habría segurísimo pequeños bosquecitos de pinos (en minoría, porque es un hayedo, pero habría pinos), y no nos equivocamos.
  • La siguiente pregunta que nos hicimos fue, ¿Cómo ha afectado la procesionaria al Moncayo? En las zonas de interior céntricas, como la Sierra de Guadarrama (Madrid), sabíamos que había sido una total y absoluta plaga, y estábamos en la época de máxima exposición. Asique procedimos a localizar los dos hospitales veterinarios con urgencias de 24 horas más cercanos (en nuestro caso, Zaragoza capital, a una hora del Moncayo) y los señalamos en nuestro mapa de Google Maps (mejor tenerlos guardados de antemano para evitar que perdamos tiempo si se produce el accidente y nos bloqueemos al entrar en pánico). Es un ejercicio que cuesta poco y en caso de necesidad ayuda mucho. Además llamamos a unos de esos hospitales y les preguntamos si habían tenido muchos casos de procesaría últimamente, nos respondieron que hace más de 3 semanas que no tenían casos, pero que desconocían si en la zona del Moncayo (con tanto pino), la procesionaria sería una plaga.
  • Asique puestos a salir de dudas, llamamos al Centro de Interpretación Agramonte (telf.: 976 19 21 25) que se encuentra dentro del Parque Natural para pedir explicaciones, pero nadie nos cogió el teléfono (después descubrimos que solo están disponibles 2 mañanas a la semana).
  • No nos dimos por vencidos, asique llamamos a la Dirección General de Gestión Forestal, Caza y Pesca, del Gobierno de Aragón cuyo teléfono de contacto es:  976 714 810, y solicitamos hablar con el Ingeniero de Montes de la zona (una persona que trabaje para la administración, cuya información fuera fidedigna y que conociera de primera mano el estado del Moncayo). La atención recibida fue excepcional y el Ingeniero de Montes nos confirmó que había procesionaria, muy poca, porque la zona del Moncayo es bastante limpia, pero que había restos por los pinares y que era prácticamente inexistente en las zonas de hayedo. La información que nos dio fue totalmente cierta, ya que cuando llegamos allí vimos muy pocos nidos de procesionaria. Lo cierto es que después de esta llamada nos quedamos mucho más tranquilos.
  • También preguntamos a los propietarios de la casa si había alguno nido de procesionaria de sus vecinos en sus propios árboles (no fuera que el enemigo estuviera en casa), y nos confirmaron que no tenían ningún nido.
  • No obstante, de nada sirven las precauciones si uno no está preparado ante la adversidad: íbamos a una zona de procesionaria, eso sí, con poco riesgo, y a una hora en coche del veterinario más cercano, ¿y si alguno de los perros sufría una picadura de procesionaria? Lo cierto es que no estábamos especialmente preocupados en este aspecto ya que en todos nuestros paseos (no solo en viajes, sino también en nuestros paseos diarios) llevamos un botiquín de emergencias. En este botiquín llevamos lo necesario para atender a los perros en primeros auxilios:
    • Guantes.
    • Gasas estériles.
    • Esparadrapo.
    • Vet-trap (es un esparadrapo especial que no tiene pegamento, se pega sobre sí mismo, y de esta manera no arranca los pelos de los perros).
    • Tijeras.
    • Pinzas.
    • Blastoestimula.
    • Alcohol.
    • Oxigenada.
    • Povidona rebajada con un 50% de agua (Betadine al 50% y al 50%, mezclados en un bote con un pulverizador).
    • Prednisona de 10 mg en pastillas (corticoides para las reacciones alérgicas leves. Nos las recetó el veterinario cuando Napalm, decidió que era buena idea cazar una avispa y le pico en los belfos). Esta medicacion debe ser recetada por el veterinario y pautadas las tomas, en nuestro caso, tanto para Kiwi (25 kg) como para Napalm (30 kg) la posología es una pastilla cada 24 horas. Pero ojo, cada uno debe acudir a su veterinario para que evalúe su situación concreta.
    • Urbason inyectable de 40mg, y por supuesto agujas para inyección intramuscular. Este punto es importante, tal y como nos trasmitió nuestro veterinario cuando nos hizo la receta, cuando un perro sufre una picadura de procesionaria hay que:
      • Primero tienes que ponerte guantes, si sufres una picadura de procesionaria te vas acordar porque duele bastante (y a tu perro, aunque tiene más tolerancia que tú al dolor, también le duele).
      • Limpiar con tibia (tirando a caliente, pero sin pasarse) la zona, para eliminar las toxinas de la orugna, ya que se anulan con el tibia-caliente (no vale agua fría).
      • Tu perro va a empezar a tener una reacción alérgica importante y se le empezará a hinchar la cara, la lengua y/o tráquea, llegando a incluso a cortar la respiración si no se actúa rápido. Por lo que necesitas corticoides de rápido efecto (no valen las pastillas), y debes ponérselos de tú, en cuanto termines de limpiar la zona de la picadura (aquí el tiempo juega en tu contra). No hay que inyectar el Urbason en la zona de la picadura, tiene que enseñarte un veterinario dónde y cómo pinchar.
      • Cada dosis de Urbason inyectable viene en dos ampollas: uno con disolvente y otro con un polvo blanquecino. Es necesario mezclar los contenidos de ambas ampollas y después, con absorber el contenido con la el embolo de jeringa y poner la aguja. Una vez la jeringa contenga la medicación hay que inyectárselo de forma intramuscular (es necesario que el veterinario os enseñe como pinchar de forma intramuscular a vuestro perro). El Urbason se puede inyectar de forma intravenosa (de hecho si se pincha por esta vía, sus efectos son mucho más rápidos) pero es muy difícil de conseguir y más en un momento de tensión (solo lo recomendaría si fuerais médicos, enfermeros o veterinarios), por lo que nuestra recomendación es pinchar de forma intramuscular (menos rápida, pero también muy efectiva). No se debe pinchar al perro una segunda vez, esto lo tiene que hacer un veterinario para evitar una sobredosis.
      • La dosis de Urbason os dará aproximadamente 2-3 horas para podáis acudir al veterinario, por lo que, después de pinchar a vuestro perro debéis dirigiros inmediatamente a un hospital veterinario (de aquí la importancia de haber guardado su contacto y localización previamente), para que inyecten a vuestro perro una nueva dosis de Urbason (está vez por vía intravenosa), valoren su estado y suministren medicación (el Urbason no es la única medicación que se necesita para salvar a un perro de la procesionaria). Es muy importante destacar que el Urbason solo os ayuda a ganar tiempo, pero no es el remedio para salvar a vuestro perro, ya que necesitará otra medicación dependiendo de la zona afectada y de su estado.

Es necesario destacar que, todas las recetas tienen que suministrarlas un veterinario cualificado. En nuestro caso la dosis recomendada es la de 40mg (para el rango de peso de Kiwi y Napalm), pero es excesiva para perros miniatura e insuficiente para razas gigantes. La dosis debe ser pautada por un veterinario, y es el veterinario el que os debe enseñar a pinchar a vuestro perro, y aunque aquí, os contamos nuestra experiencia personal con el ánimo de difundir, os recordamos que no somos veterinarios.

Por último, nuestra recomendación es que si viajáis con perros, llevéis como mínimo una dosis por perro, además de alguna de repuesto. En nuestro caso, íbamos con 4 perros y llevábamos 7 dosis.  ¿Por qué?, no es de recibo llevar un número de dosis menor al número de perros. Es decir, supongamos que viajamos a la montaña (veterinario más cercano a una 1:30h) con dos con dos perros y única dosis; si los dos perros sufren una picadura de procesionaria, ¿a quién vais a elegir salvar? (sin parar la reacción alérgica, esta puede derivar en un shock anafiláctico y/o asfixia y tu perro puede morir en pocos minutos). Por otro lado, ¿Por qué es recomendable llevar más dosis de repuesto? Con el miedo, los nervios y un perro dolorido es probable que se nos caiga una dosis al suelo, o que nos tiemblen las manos y derramemos el contenido. El Urbason es un medicamento barato con un precio muy accesible (unos 12€ tres dosis), mejor ir con la seguridad de que si desaprovechamos una dosis, hay otra de repuesto.

Por último, os dejamos este post que a nuestro juicio es el más completo que hemos encontrado en referencia a las urgencias veterinarias:  Botiquín de urgencias veterinarias

Valoración del Viaje
Estación spring Precio Total 2_5
Alojamiento 2.5 Rutas 4.0
Comida No disponible Experiencias No disponible

¿Dónde nos alojamos?
Casa Rural Villa Sol y
Valoración: 2.5 Zonas Comunes:       

En nuestra aventura por el Moncayo, decidimos alojarnos en la Casa Rural Villa Sol y Nieve, localizada en una urbanización perteneciente el pueblecito de Añón del Moncayo, pero que se encontraba a las afueras del mismo. La urbanización es un lugar tranquilo, y para nosotros esta localización fue estratégica, ya que se hallaba a 15-20 min del Parque Natural del Moncayo, y a 300 metros de un encinar enorme, donde pudimos pasear por las tardes a los perros sin riesgos a picaduras de procesionaria (lo cual fue un alivio). Os pasamos la ubicación de la casa:

La casa es propiedad de dos abuelillos encantadores, que son vecinos de la casa y la alquilan ocasionalmente. Es una casa antigua, cuidada con mucho cariño y muy querida por sus propietarios. Cuando fuimos en Semana Santa estaba lloviendo mucho y la verdad es que hacia bastante frío, y el dueño de la casa tuvo el detalle de encendernos la chimenea y la calefacción para que cuando llegamos estuviéramos calentitos. Tampoco nos pusieron pegas por ir con 4 perros grandes.  El precio por noche de de 120€, para reservar la estancia tuvimos que realizar una trasferencia del 50% de la reserva, y el otro 50% se entrega en efectivo al propietario al recoger las llaves. Es importante decir que no nos cobraron ni suplemento ni fianza por llevar cuatro perros, y el trato con los propietarios fue cercano y acogedor. Os animaos a que veáis el viaje de Navahermosa Toledo, donde señalamos unos tips para evitar sustos y disgustos en la casa cuando viajas con tanto perro.

La casa tiene 4 habitaciones, dos en la planta baja y dos en el altillo (una no es técnicamente una habitación, es más bien una habitación extra en la terraza), además la cocina estaba integrada con el salón y tenía un solo baño. Es necesario decir que durante nuestra estancia no pasamos frío, la calefacción de gasoil funcionaba perfectamente y además decidimos encender la chimenea para tener un toque hogareño (tuvimos leña más que suficiente durante nuestra estancia). Tiene un patio grandecillo, suficiente para el desahogo de los cuatro perros, rodeado de césped, árboles y plantas; pero para nosotros el jardín contaba con un fallo garrafal: no está correctamente vallado. Lambert que no lleva mucho tiempo con nosotros, es un perro escapista explorador e independiente, y se colaba por los huecos de la valla hacia el patio de los vecinos (estando estas ocupadas). Nos las ingeniamos tapando malamente los huecos de la valla con mobiliario de jardín, pero el muy pájaro se lo tomaba como un reto y conseguía buscar otro hueco para colarse al patio. Lambert lleva un GPS, y no teníamos miedo a que se perdiera, pero fue un auténtico incordio para nosotros, que en vez descansar teníamos que turnarnos para estar pendiente de que no se escapase, o lo teníamos que dejar dentro de casa mientras los demás jugaban fuera (y el probrecillo lo pasaba fatal). Otro fallo que percibimos es que la instalación eléctrica no funcionaba correctamente, y la luz se fue un par de veces (desconocemos si fue por insuficiencia de potencia contratada o más bien porque la instalación es antigua). La lavadora, aunque está incluida dentro de los electrodomésticos de la casa era antiquísima, y estaba bastante sucio el tambor, por lo que decidimos no usarla. Con respecto al menaje, había suficiente para una corta estancia, pero no para más de 5 días. Contábamos con sábanas y toallas más que de sobra, lo cual se agradecía. Un punto importante es que el caliente funciona a través de la caldera de gasoil, por lo que no hubo problemas a la hora de ducharse tranquilamente (y estuvimos 5 personas en la casa). Otro punto a tener en cuenta fueron las camas: necesitan una renovación urgente, son colchones viejos aprovechados en esta casa, pero no son cómodos.

En general, la decoración de la casa es acogedora y se nota que los dueños la quieren y la cuidan con mimo, pero con el fallo del jardín para nosotros es motivo de descarte, y solo por eso no recomendaríamos que os alojarais en ella, a menos que tuvieseis perros donde estuvierais absolutamente seguros de que no se irían a explorar los jardines de los vecinos.

¿Qué visitamos?
Parque Natural el Moncayo, Fuente de la Teja
Valoración: 4.0 Zonas Comunes:       

Evitando al máximo posible la procesionaria, nos dirigimos a la zona del hayedo denominada Fuente de la Teja, donde pudimos aparcar sin problemas (el monte para nosotros solos) y soltar a los perros sin preocuparnos de molestar a nadie. La verdad es que fue un acierto, y los perros se lo pasaron en grande subiendo y bajando cuestas. Os dejamos la ubicación del parking de la zona:

El bosque estaba húmedo y lleno de olores, y los perros gozaron en cada momento, metiéndose el bosque en su nariz a cada paso. Lo cierto es que el hayedo es un sitio precioso, y es muy recomendable esta visita para cualquier amante del senderismo y de la naturaleza. Por supuesto, los perros son los que más disfrutan. También nos sorprendió lo limpísimo que estaba el bosque, no solo de residuos de humanos, sino de ramas. Es un bosque podado y cuidados. Os dejamos unas fotos de la zona:

Paseo por el Encinar
Valoración: 4.0 Zonas Comunes:       

A unos 300 metros en línea recta de la casa, había un encimar enorme. Este encinar estaba lleno de caminos secundarios que te llevaban a otros caminos más recónditos donde podías pasear con total soledad.


Es una zona de caza y de apicultura, por lo que en algunos de estos caminos laberinticos puedes encontrarte colmenas y algún que otro corzo o jabalí. Los animales, temerosos de los humanos, no se acercaron a nosotros en ningún momento y no nos cruzamos con ninguno, pero es algo a tener en cuenta. Los perros, como siempre, los que más disfrutan, se metían entre las encinas y olisqueaban todo lo posible, salían corrían, se echaban carreras. Disfrutaron muchísimo. Fue nuestro paseo rutinario por las tardes, ya que no había procesionaria y el camino era prácticamente llano. Un desahogo cuando un Malinois decide que el patio es insuficiente para gastar toda su energía, a pesar de agotar a tres perros con juegos, los cuales, al terminar de jugar, preferían echarse la siesta frente a la chimenea, mientras que Napalm pedía todavía más. Os dejamos unas fotos del camino:

Conclusiones

¿Qué nos ha gustado?

El entorno, el Moncayo es un refugio precioso, muy desconocido en España y lleno de naturaleza. El hayedo es realmente bonito y acogedor, hemos visto árboles muy ancianos en esos bosques.

El encinar fue, como hemos contado, todo un desahogo y un alivio, y contar con una vía rápida de desgaste para los perros es algo apreciado en un viaje.

¿Qué no nos ha gustado?

Los fallos de la casa, siendo eliminatorio el vallado del jardín. Al final cuando uno viaja y va de vacaciones lo que menos le apetece es estar vigilando las 24 horas del día a un perro explorador, no se disfruta de la misma manera la estancia y uno se siente intranquilo e incómodo. Ese es el motivo principal por lo que no recomendaríamos que os alojarais en la casa Villa Sol y , quizás en otra casa rural cercana a la zona sí, pero no en esa concretamente. 

 
Categorías: España

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